Viaja y conoce El desierto blanco de Egipto




Cuando hablamos de Egipto la primera imagen que aparece son pirámides, camellos, momias, habilidosos conductores de taxi por El Cairo, el Nilo y arena, mucha arena.

Pero a 45km al norte de Farafra, lo que no nos imaginamos es que podemos encontrar un desierto totalmente distinto, único, el desierto blanco.

Sahara El Guedida
Este no es como los demás desiertos del mundo, el color blanco del suelo crea una falsa sensación de daltonismo en todos sus visitantes.
El Desierto Blanco o Sahara El Guedida, es una gran extensión de arena muy fina, suave y fresca al tacto. Para vislumbrarlo en todo su esplendor lo mejor es observarlo al amanecer, al anochecer o las noches de luna llena, cuando el desierto parece una explanada ártica; una que podrías esperar en el norte de Rusia, no en medio de Egipto. Si te dejas llevar por la imaginación quizá el camello se convierte en un oso polar .

Además, las impresionantes formaciones de roca que lo decoran le dan esta apariencia tan singular.
En realidad este desierto está hecho de piedra caliza (y por esto es tan blanco como una playa de Thaití). La piedra ha estado expuesta durante tantos años a la erosión, que el viento y la arena han hecho que pequeñas partículas se fueran desvaneciendo de la dura roca.
Como resultando hoy podemos fotografiarnos al lado de rocas en forma de champiñón, de cara, de árbol, de minarete…

¿Quieres conocer Egipto? En crucero de lujo, por libre, con el instituto o la pareja, en 4×4 o en camello… nunca es tarde para empezar a explorar el país del Nilo.




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