Río de Janeiro: La ciudad de la alegría




Con una población de ocho millones de habitantes, Río de Janeiro es una de las grandes ciudades turísticas del mundo, pues a su bellísimo entorno de verdes colinas y kilómetros de idílicas playas, se une el peculiar carácter de su gente.

Más de la mitad de los turistas que traspasan la aduana de Brasil pisan tarde o temprano tierra carioca y tienen como principales objetivos la bahía de Guanabara, los cerros del Pão de Açucar y el Corcovado -con su famosa estatua del Cristo Redentor con los brazos abiertos, que es uno de los grandes símbolos de Río-, la laguna Rodrigo de Freitas y el bosque de Tijuca, con una sorprendente vegetación en el centro de la ciudad.

Rio de Janeiro

Pero los principales atractivos son, por sobre todo, las espectaculares playas de Copacabana (con una extensión de casi cuatro kilómetros), Ipanema (cuyas mujeres han inspirado a los grandes músicos cariocas y de la que se cuenta sirvió como escenario para el estreno de la tanga), Barra de Tijuca y Leblón, todas ellas inscritas prácticamente en la mitología universal, y otras con nombres futbolísticos, como las de Flamengo o Botafogo.

Pero Río no es solamente naturaleza y sol, pues su apasionante historia queda reflejada en los diversos edificios que se distribuyen por toda la ciudad, como el Palacio Imperial (1743), la Casa Francia-Brasil (1821), el neoclásico Teatro Municipal (1909), sede de los principales acontecimientos culturales que tienen lugar en la capital carioca, y las iglesias de São Bento (1641) y la Candelaria, del siglo XIX.

El corazón de la ciudad lo constituye la Plaza 15 de Noviembre, adornada con la fuente de la Pirámide y el monumento al general Osorio, de Rodolfo Bernardelli. Frente a ella se encuentra el citado Palacio Imperial, una de las mayores joyas arquitectónicas cariocas. A fin de cuentas, el emperador de Portugal, en su huida de los ejércitos napoleónicos, se instaló junto a su familia en esta ciudad en 1808. Luego, en 1815, Juan VI elevaría a Brasil a la categoría de reino y a Río de Janeiro como su capital. Todos los habitantes del país se referían a ella como la Corte, al más puro estilo europeo. Cerca de la plaza también está el moderno palacio de Tiradentes y la iglesia de São Xosé, conocida sobre todo por su carillón. El entorno de esta plaza es un bello conjunto barroco, al que se integran la Facultad de Derecho Cándido Mendes, del siglo XVII, y la torre del Mercado, reconvertida en restaurante.

Otro de los más sorprendentes escenarios de la ciudad es el acueducto da Lapa, construido en 1750, que conecta los morros de Santa Teresa y San Antonio. Santa Teresa, situado en las alturas, es un barrio que mantiene en buena parte su encanto colonial, también visible en torno al Lago del Boticario. El convento de San Antonio y el de la Orden Tercera de San Francisco de la Penitencia completan la faceta religiosa de Río de Janeiro. En tanto, guardianes del pasado y sus tesoros son los numerosos museos que se desparraman por todos los puntos de la ciudad. Así, el Museo de la República alberga una gran colección de objetos pertenecientes a aquella época. Pero el más importante es, sin ninguna duda, el Museo Nacional, uno de los más grandes de Sudamérica, con alrededor de 130.000 objetos que abarcan desde la época del descubrimiento del país hasta la proclamación de la república brasileña en 1889.

Ambiente festivalero

No hay otro momento del año en que Río de Janeiro se exhiba tan bulliciosa como en los días previos al Carnaval. Por eso, visitar la ciudad en el mes de febrero provoca la sensación de que sus habitantes, ya sea por el clima, por el café o por su propia idiosincrasia, viven en la calle, y más concretamente en las playas. Se puede decir con seguridad que este es el primer hogar de los cariocas. Sea día, tarde o noche, día de semana o festivo, invierno o primavera, los cariocas ocupan sus playas como quien lo hace con su patio. De ahí que la diversión esté concentrada en estos sitios.

Copacabana fue durante muchos años el centro principal de la vida nocturna, y el Copacabana Palace atraía a ricos y famosos del mundo entero. Hoy mantiene parte de su glamour, pero los centros de diversión se han trasladado también a otros escenarios, principalmente Ipanema o Leblón. En la piscina del Copacabana se toma la mejor caipirinha, mientras que los aficionados a la buena música tienen buenas referencias en Sobre as Ondas, en el mismo sector playero, y en Vinicius, en Ipanema. Esta última fue catapultada por dos grandes de la bohemia local, los músicos Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim, creador del famoso tema Chica de Ipanema.

Los lugares en Río son variados y muy entretenidos, destacando el Carinhoso, con buenos espectáculos de samba. Si quieren escuchar jazz o bossa nova no dejen de ir al Meridien o al One Twenty One del Sheraton. La música popular, en tanto, tiene como templos a Plataforma de Leblón y Filhos da Bossa y el Antonino, en Lagoa. El más exclusivo, en todo caso, es el Hippopotamus, un restaurante-discoteca con marcha de martes a domingo. Si no entran a ningún lugar, no se desanimen, pues Río de Janeiro entero es una fiesta los fines de semana en cada uno de sus barrios, incluyendo el Morro de Urca, bajo el teleférico del Pão de Açucar, donde la fiesta se prolonga hasta el amanecer con espectáculo de baile y música popular organizado por una de las escuelas de samba que durante todo el año se prepara para el gran desfile en el Sambódromo, durante el Carnaval.

Si están buscando llevarse un recuerdo o una oferta, Barra Shopping es el mayor centro comercial de Río y, además de multitud de tiendas, cuenta con cines, bares y pista de patinaje sobre hielo. Al margen, hay numerosos mercadillos al aire libre, como la popular feria hippie de Ipanema, que se celebra los domingos en la Praça General Osorio, donde se puede encontrar todo tipo de artesanías populares. La feria del Nordeste, por su parte, es muy atractiva para los cariocas, pues en ella se pueden encontrar platos, bebidas y artículos exóticos procedentes de una de las regiones más peculiares del país. Y no olviden comprar una bikini o una camiseta, ya que los precios son bajos y los diseños infinitos.

DATOS UTILES:

· El Aeropuerto Internacional Galeão se encuentra a 16 kilómetros del centro de la ciudad, en avenida 20 de Janeiro. El teléfono es el 398 6060. En tanto, el aeropuerto Santos Dumont, que recibe vuelos nacionales, se encuentra en la Praça Senhor Salgado Francisco y el teléfono es el 210 2457.

· La Secretaría de Turismo (Riotur) se ubica en Rua da Assembleia 10 y tiene una oficina en el aeropuerto. El teléfono es el 242 8000 y se otorga atención de 9 a 18 horas. También hay un Centro de Informaciones Turísticas en avenida Roberto Silveira.

· El código telefónico de Brasil es 55 y el de Río es 21.

· Algunos teléfonos de emergencia: el de la policía es 190, el de urgencias médicas es 191, el de ambulancias 193 y el de policía turística es el 511 5112.

· Debido a las altas temperaturas que se registran en la ciudad, la mejor época para visitar Río es entre mayo y agosto. Aún así, el calor se hace sentir sobretodo a mediodía.

· El consulado de Chile se encuentra Praia do Flamengo 344, 7. El teléfono es el 552 5349 y el 551 6141.

· Los bancos abren de lunes a viernes de 10 a 16 horas. El comercio de lunes a viernes de 9 a 18 horas y sábados de 9 a 14 horas.




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