Parque Santa Rita : El parque más elegante de Santiago




Está a 45 minutos del centro de Santiago. En la precordillera de Alto Jahuel, en Buin. Mide 40 hectáreas. Es un parque extraordinario. Maravilloso. Era que no, si lo diseñó Guillermo Renner, el mismo paisajista francés que estuvo detrás del Parque Cousiño (hoy Parque O´Higgins) y del Parque Forestal.

Se acabó el misterio. Hablamos del Parque Santa Rita, que es parte de la antigua Hacienda del mismo nombre y donde conviven la tradición vitivinícola y la historia de Chile. Claro, porque es parte de la Viña Santa Rita. Al igual que la preciosa capilla neogótica que en 1885 terminó de levantar el arquitecto alemán Teodoro Burchard, ambos, parque y recinto religioso, fueron declarados Monumento Histórico en 1972. La antigüedad permite que los árboles del parque logren alturas impensadas. Y el lujo con el que fue diseñado, de evidente estilo europeo, obliga al ojo a estar atento a decenas de estímulos. Se mezcla la influencia francesa, inglesa e italiana con sequóias, coníferas, cedros, abetos, cipreses y araucarias, así como paltos, ciruelos, duraznos, limones y olivos. Entre tantas especies aparecen estatuas y piletas que representan las cuatro estaciones, así como una laguna artificial con cisnes. Hasta existen unos “baños romanos”, en otras palabras, una piscina elegantemente amurallada.



Desde hace un tiempo, es posible visitar este parque por la módica suma de dos mil pesos por adulto. Hay visitas guiadas en varios horarios y varios días a la semana. Pero si quiere tener una experiencia más completa, le sugiero tres cosas. Dese un tiempo para conocer el Museo Andino, que también es parte de la viña y que, al mismo tiempo, es una construcción modernísima y un espacio para contemplar arte precolombino así como exposiciones transitorias. Segundo, trate de almorzar en el exquisito restaurante Doña Paula, actualmente Monumento Nacional, que fue llamado así en honor a Paula Jaraquemada, quien fuera la dueña de la casa principal de la Hacienda Santa Rita hace más de 200 años. Tercero, haga un tour por la viña: es tan histórico como sabroso en cuanto a los mostos que se prueban. Si toma el combo completo, pude perfectamente pasar cuatro o cinco horas de un magnífico sábado o domingo. Pero haga lo que haga, el parque es la prioridad número uno. Créame, va quedar boquiabierto.




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