Lugares que visitar en Temuco




Temuco se presenta como una ciudad muy chilena en su esencia. Por la mezcla, por sus aires, por su evidente combinación..

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Eso pienso mientras disfruto de un insuperable plato de mariscal en el “Criollito”, una de los principales restaurantes del hermoso Mercado Municipal de la ciudad. Es aquí en donde debería comenzar el paseo por la capital de la Araucanía. Aquí en donde se venden platos típicos de la cocina nacional, artesanías mapuches y del resto del país, donde suena el kultrum y la trutruka y se nota parte de la particularidad de la región y como la misma ha cambiado.

Afuera del Mercado, en plena ciudad, en las calles y en la gente, la mezcla es profunda, extraña y cautivante. Tanto por sus grandes y modernísimos edificios, como por el cerro Ñielol que cubre la parte norte de la urbe, o por los grandes hipermercados que chocan con la simpleza de la feria campesina que se instala a las afueras de la remozadísima estación de trenes.

De Atrás y de Adelante
Hay por todas partes vestigios de la historia centenaria de la región, visible tanto en los rostros de los mapuches que ofrecen sus productos con sus atuendos clásicos, dicho sea, dueños por derecho propio del lugar, como por las edificaciones que aún se mantienen como testigo de siglos anteriores. Edificaciones del siglo XIX que reviven el nacimiento de la ciudad, ya que solamente luego de llegado a un armisticio entre el pueblo mapuche y el gobierno chileno se pudo fundar la actual urbe.

El año 1881 el fuerte Recabarren fue la piedra fundacional de la naciente capital, llegando a ser una importante formación militar en el desconocido, hasta entonces, territorio indígena. Una vez dominada la situación, pocos años después, la zona se llenó de colonos chilenos, alemanes y franceses que dieron pie a una mezcla étnica que perdura hasta hoy.

Como icono de esta gestación histórica se encuentra el monumento central de la Plaza Aníbal Pinto, o Plaza de Armas, en que se halla una machi en el tope de la obra y abajo la circundan colonos y soldados chilenos del 1800.

En los alrededores de la plaza es posible contrastar imágenes que muestran futuro y pasado, ya que sobre los añosos árboles del sector se alza la Catedral, que con una moderna arquitectura, dispara su cúpula hacia el cielo en forma de un alto edificio.

Otro lugar para asombrarse con la diversidad ofrecida por Temuco, es su afamado cerro Ñielol, gran pulmón de la ciudad y única área silvestre protegida en un radio urbano en Chile, de hecho no hay que caminar más de 10 cuadras para acceder a él. En este sector, el norte temuquense, se puede hallar un punto de máxima importancia histórica: “La Patagua del Armisticio”, lugar donde junto a un árbol del mismo nombre se pactó la tristemente célebre “Pacificación de la Araucanía”.

Lejano a ese significado, el cerro en sí mismo se transforma en un impactante legado de lo que fue la selva húmeda del sur del país. Es posible encontrar ejemplares de olivillo, laurel, boldo, peumo y ulmos, así como también avistar nuestra escasísima flor nacional, el copihue. El horario recomendable de visita en una caminata es hasta antes de anochecer (razones obvias de toda gran ciudad) y hay que pagar entrada en la portería de CONAF. Imperdible es la vista de Temuco.

Pero no es la única en el constante contrapunto de imágenes neo-arcaicas que florecen en la capital araucana, ya que otra vista igual de impactante se puede obtener acompañado de un plato de comida rápida en el último nivel del edificio que cobija a Almacenes París. Un patio de comidas y un complejo de cine, acompañan a grandes ventanales que dan una impresionante visión urbana.

Caminata Ecléctica
Temuco es, como diría un urbanista, una ciudad a escala humana. Es limpia, de distancias cortas, con un incipiente esmog que no llega a molestar y, en esta época, con un agradable clima. Una ciudad caminable, en pocas palabras.

Caminando uno puede evidenciar la gran diversidad, el intercambio, el nacimiento y muerte de varias clases de ciudad. Ejemplos varios: si llega a la altura de Bascuñán, en el viejo barrio Estación, aún es posible ver una gran y hermosa feria que se levanta madrugadoramente con todos los productos que los fértiles campos del interior de la región dan. Sus gentes son únicas y hermosas, llenas de grandes historias y pequeñas mentiras que buscan algún oído. Acá es posible comprar a un productor de primera mano y no de la sección verduras de un supermercado. Sin embargo, o favorablemente dependiendo de la visión del espectador, a sus espaldas se remodeló la vieja estación de trenes y se rejuveneció su fachada con un modernísimo diseño para recibir al aún más modernísimo tren rápido recientemente inaugurado por le empresa de Ferrocarriles.

Otro paseo obligado de esta hermosa mezcla, es la Avenida Alemania, poseedora de grandes recintos universitarios, muchos de ellos dispuestos en antiguas casonas del siglo XVIII. Acá se podrán observar malls, cadenas de comida, restaurantes o edificios sencillamente hermosos como en de la Cruz Roja, en una composición que avanza y retrocede tiempos, arquitectónicamente hablando. Pero un pilar inconfundible y recomendable es el Museo Regional, en donde claramente se puede observar una cuidadosa muestra del rápido crecimiento de esta ciudad que en menos de 125 años es una de las principales del país. Creado en 1940 posee la “historia” de Temuco: desde los mapuches hasta el desarrollo de la región, incluyendo los aspectos naturales y culturales. El lugar en que está emplaza es una casona de 1924.

Coetáneo a dicha edificación nace el Mercado Municipal, en el año 1929, que desde esos días hasta la fecha causa admiración en los turistas y es motivo de orgullo para sus conciudadanos. El porque es fácilmente deducible con recorrerlo: pulcro, ordenado, con restaurantes de larguísima tradición y locales de artesanía de primer nivel. Acá es aún posible ver y disfrutar de las artesanías mapuches, escuchar el canto de las trutrukas y disfrutar una enjundiosa cazuela o, como en mi caso, un mariscal de “El Criollito”. Sabores, olores y sonidos que enmarcan a Temuco, una mezcla mágicamente lograda en el sur central de Chile.

DATOS
*Cómo Llegar:
Buses de Santiago desde los $5.500 pesos con nueve horas de viaje. Pasajes aéreos desde $55.000 pesos.
*Dónde Dormir:
Hoteles hay de diversos precios, pensiones se pueden encontrar desde $3000 pesos con baño compartido. Hoteles: Continental, fono 45-238973; Don Eduardo, fono 45-214133; Holiday Inn Express, fono 45-223300 y Terraverde, fono 45-239999.
* Dónde Comer:
A ojos cerrados lo más recomendable es el mercado y dentro de la variedad hay dos elecciones fijas: “El Criollito” y “La Caleta”. El primero con variedad de platos nacionales y el segundo con especialidades marinas. Precio de almuerzo para dos, menos de $10.000. Además en el mismo mercado es posible encontrar locales de venta de carnes, quesos y mariscos. Pruebe con el costillar ahumado y póngalo a la parrilla.




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