Lugares para visitar en Achao




Cuenta la historia que los jesuitas se establecieron en la isla de Quinchao en 1702. Allí erigieron una capilla con la finalidad de evangelizar a los indios chonos de las islas Apiao y Chaulinec, ambas pertenecientes a la comuna.

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Achao es un pueblo al que se puede acceder cruzando el canal Dalcahue, que comprende aproximadamente 800 metros. Al llegar se puede divisar, tras un camino pavimentado, la cuidad en todo su esplendor. Esta localidad tiene una atractiva arquitectura: sus casas son de madera de alerce y sus tejas tienen diferentes estilos, lo que le dan a la zona un toque especial y alegre.



El origen de Achao se remonta a inicios del siglo XVII en un asentamiento jesuita que se utilizó de centro misional para las islas. Poco después de anexarse al territorio chileno en 1826, se instaló la primera notaría y juzgado. En 1870 se construyó la Escuela Superior N°1 de Achao, y años más tarde se inauguró la primera planta generadora de electricidad a carbón.

Entre sus atractivos principales se encuentra la Iglesia Santa María de Loreto, declarada Monumento Nacional y Patrimonio Mundial de la Humanidad. Esta templo fue construido en 1730 y está ensamblada con tarugos de luma lo que le entrega un claro estilo barroco. En su interior es posible encontrar un museo con imaginería hecha por santeros chilotes.

Frente a la esta construcción se encuentra la Plaza de Armas. Esta impone una tradicional arquitectura en sus flancos como lo son el Museo de Achao, la Municipalidad, el Cuerpo de Bomberos y una veintena de antiguas y grandes casas que datan de los años 20 al 50, construidas en maderas nativas de la zona.



La iglesia Nuestra Señora de Gracia de Quinchao es también un orgullo de la zona, pues fue declarada Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad. Ésta fue construida en el siglo XIX en alerce, y es la más grande de Chiloé.

Quinchao como comuna posee cerca de nueve mil habitantes, los cuales se dedican mayormente a la pesa y la extracción de mariscos. Desgraciadamente su vida no ha sido fácil. Desde hace aproximadamente diez años es casi es imposible obtener ostras, el marisco típico de la zona. Pero el esfuerzo y el sacrificio hizo que la gente buscara nuevos horizontes y comenzaron a trabajar un producto marino totalmente desconocido, la luga. Esta es una planta propia del archipiélago de Chiloé que es vendida a los comerciantes asiáticos para la producción de cosméticos. Juan Aravena, pescador de la zona, comenta que la extracción de esta planta es un trabajo bastante complicado. “Desde la misma embarcación hay que sacar la luga porque ésta sale a la superficie. Además se nos dañan enormemente las manos porque el agua es muy helada y el esfuerzo para retirar estas plantas es grande” explica.

La artesanía es otro rubro que se explota en la zona, se destacan las muestras de trabajos en lana y cestería de isla Llingua, hecha a base de fibras vegetales tales como junquillo, manila y quiscal.

Un lugar tranquilo, sereno y amable en donde, sin duda, la arquitectura es lo más impresionante. Los variados diseños, chimeneas y el calor de hogar hacen pensar que Achao no es un lugar solamente para ir de vacaciones, sino para vivir todo el año.




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