Descubre el gran atractivo turístico de Collowara




Un serpenteante camino de antiguos mineros de la zona de Andacollo se interna y eleva en la sequedad de la precordillera nortina. El final del camino, justo mientras atardece, guarda uno de los grandes imanes de la IV región: un observatorio astronómico.

A diferencia de sus vecinos científicos y complejos, acá, el Collowara, ofrece una intimista y cercana conexión al inmenso universo que nos rodea y que tan poco conocemos. Con los astros encima. Cercanas.

Collowara chile

La Estrella de Andacollo
Eso significa Collowara en una mezcla de vocablos quechua y aimarás, explica su director David Trigo. Cobijado en el cerro El Churqui (1350 metros m.s.m) y con vista directa al observatorio Tololo, desde octubre del 2004 abre sus puertas con una fin primordial: dar la posibilidad a la gente de tener una observación de calidad.

Las 320 noches al año que permanecen claras son aval suficiente. Sumado a la ausencia de contaminación lumínica y a la calidez de sus guías otorgan puntos a favor a una iniciativa financiada exclusivamente por el Fondo Regional.

Tan novedosa y loable inversión turística por parte de un organismo estatal tiene una vedette. Su telescopio principal de 14’’ de fabricación Smith-Kasegraih, según revela orgullosamente el director Trigo.

Azul y cubierto por una cúpula construida por vez primera en Chile, el telescopio robotizado, capaz de captar en segundos uno de los más de 140 mil objetivos previamente programados, girar en 360º y declinar en 90º, sorprende.

Posee un alcance para medir zonas más allá del sistema solar en las cercanías de la nebulosa de Magallanes o la estrella de Orión. No es comparable con los aventajados vecinos internacionales, pero es sorprendentemente poderoso para un observador no especializado en materias estelares debido a que la posibilidad de observación es directa y no por pantalla, vale decir: ojo, telescopio, estrella.

Inmersos en el Espacio
Desde la llegada todo es propicio para una aventura espacial. Los cielos atardeciendo sobre los cerros que se colorean, la arquitectura justa del observatorio y un conjunto de telescopios que esperan en la terraza del lugar.

Dentro, los guías comienzan uno de los tres tours diarios que conducen a los visitantes durante dos horas en materias astronómicas. Primeramente se muestra la infraestructura del edificio que cuenta con cafetería, baños y sala de conferencia.

Precisamente en esta última se da paso a una videoconferencia sobre el universo con sorprendentes imágenes y explicaciones que nos refieren a nuestra posición en el espacio. La charla sigue con indicaciones referidas a lo que se va a ver posteriormente: la observación directa de las estrellas.

El grupo se divide en dos. Unos suben al piso de la cúpula para enfrentarse al telescopio principal, mientras los otros salen a la terraza para enfrentar los secretos de la noche con los tres telescopios manuales de 10’’, dos de ellos, y de 16’’ el tercero.

Cabe destacar que lo que más se hace referencia durante la observación es que a todos los visitantes tengan la posibilidad de ver con tranquilidad los distintos objetivos dispuestos por los guías. Porque ver una estrella, nebulosa o la luna con estas herramientas es una experiencia profunda.

Collowara abre los sentidos ante el cosmos. Ante los desconocidos cielos del sur del mundo dispuesto con esfuerzo por la comunidad y para la comunidad. Una estrella de la IV región.




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