Conoce Gualliguaica




Esta es una historia como pocas, casi totalmente desconocida en nuestro país. Un argumento con ribetes de una de esas películas dramáticas pero con un gran final feliz. Esta es la aventura de un grupo de pobladores a los cuguaales se les anuncia que su lugar de origen, de vida y de comunidad será hundido por toneladas de agua para convertir parte de su fértil valle en un gran embalse que beneficiará a toda la región. Orgullosos de su pueblo, luchan ante el avance de las obras sin embargo el pueblo queda, finalmente, sepultado por el líquido.
gualliguaica
Todo muy triste, sin embargo desde esa fragilidad que es la derrota, los habitantes de Gualliguaica, ganaron. Así como lo lees, triunfaron contra la adversidad.

El Nuevo Pueblo
Los 200 millones de metros cúbicos de agua no pudieron sumergir el espíritu de las 140 familias que son herederas de los más de 500 años de existencia del asentamiento.

Debido a lo irreversible de la situación, Gualliguaica fue reubicado en los faldeos de uno de los cerros de la ribera norte del embalse Puclaro. Pero lo mágico del asunto fue que sus vecinos formaron una tremenda cruzada en pos del salvataje del legado histórico, convirtiendo el problema en nuevas soluciones.



Es así como se pueden observar una serie de edificios que recuerdan, en la misma escala, al hundido Gualliguaica. La Iglesia que corona al poblado, en la zona más alta del mismo, marca el retorno de la tradición que nació alrededor de 1757, año en que inicia sus actividades. Así mismo se encuentra a la ex Estación de Trenes (que data de 1897) convertida en un pequeño y hermoso museo que rememora la historia del sitio. Con trozos de línea férrea en sus patios y pequeños carros de carga que hacen pensar en cómo pudieron subir semejante armatoste hasta ahí.

Junto a estas antiguas edificaciones, se ubica un hermoso mural que gráficamente cuenta la historia de Gualliguica, entre medio de largas calles de nuevas casas que poseen una excepcional vista hacia las aguas del embalse.

Además, como lo cita el título de este artículo, Gualliguaica adoptó el 1º de Enero del año 2000 como fecha de su refundación, dando con ello origen a su nueva tradición y a convertirse, de una vez, en el primer pueblo del siglo XXI. Todo un logro de marketing.



El Atractivo del Puclaro
No hay mal que por bien no venga. El refrán por esta zona no deja de tener razón en su sabiduría popular, ya que las aguas del nuevo embalse son verdaderamente bellas y de un intenso color azul y, a pesar de la inundación, luego de cuatro años ya está rindiendo frutos para los habitantes del nuevo Gualliguaica.

Las posibilidades de la práctica de deportes acuáticos ya es una completa realidad debido a los fuertes vientos imperantes en la zona. Las más de 800 hectáreas hundidas son un gancho fuertísimo para los cultores de deportes como el windsurf o el kitesurf. Así mismo el kayak es otra opción que se ofrece a los visitantes. Aunque las instalaciones turísticas aún no ofrecen una amplitud de elecciones, en el pueblo hay de todo para comer o beber, por lo que un picnic a las orillas del Puclaro también es absolutamente recomendable, visualizando viejos troncos de árboles que salen desde el agua mientras los deportistas avanzan raudos sobre las azuladas aguas.
Pero eso no es todo.

En Bicicleta por los Cerros
Otro punto sumamente atractivo son los cerros y quebradas que cobijan al nuevo Gualliguaica. Posibilidades tanto para los amantes de las caminatas o trekking y de los adrenalínicos ciclistas de todo terreno.

Uno de los operadores de la IV Región, Turismo Lancuyén, generó el descubrimiento de una ruta que atraviesa los cerros por un antiguo corte que fue un canal de regadío ya en desuso. Aceptando la invitación de Raúl Estay, uno de los dueños de la agencia, aceptamos el desafío de avanzar por la ruta que divide cerro de embalse.

La travesía dura un par de horas y el paisaje que se logra visualizar desde la altura es realmente emocionante: los cortes de los montes son majestuosos y muchos de ellos finalizan en verdaderas playas de aguas turquesas escondidas de quienes no transitan por la zona. A pesar de tener una dificultad media, la ruta se logra realizar con facilidad y con ciertos grados de impresión ante las hipotéticas caídas que se podrían sufrir desde la altura hasta la ribera del Puclaro. Totalmente recomendable.

Un ejemplo de cómo la zona comienza a renacer de un problema que podría haber deshecho hasta el pueblo más firme.

Un regalo al sacrificio y tesón de personas amantes de su historia y que hoy ya ven florecer a Gualliguaica como uno de los nuevos atractivos de la nunca bien conocido Valle del Elqui.

 




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